La India siempre esperó bastantes años pero, en realidad, nunca puede esperar. Un país con tantas realidades y distintos metrónomos merece ser retratado desde diferentes ángulos. Ahora toca el sur y Sri Lanka, esa lágrima que no mereció el cambio de nombre ya que el sugerente Ceilán evoca a maravillosas historias de viajes y leyendas imposibles. Allí vamos en busca de los contrastes, con la misión de encontrarnos con un sur de colores y recuerdos resquebrajados en las paredes y los caminos pero vivos en el ambiente.
Primero toca Bombay, luego Goa, Madurai, Kerala y el ya veremos, con la compañía del Malarone, siempre con la duda del qué hacer con él, y de la seguridad de la diarrea del viajero. Casi es lo único que queda de viajero, la diarrea, ya somos todos iguales o casi. Mismas fotos y mismos sitios.
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