sábado, 3 de agosto de 2013

De templos y dineros


Lo más importante para las religiones podrán ser los dioses, o similares, pero lo segundo más importante siempre es el dinero. Los templos de estas tierras, bien sintoístas o budistas, tienen en primera línea de altar un enorme cajón con ranuras para que el que allí llege pueda depositar su aportación económica a la causa. Después juntan las manos, agachan la cabeza, dan una o dos palmadas… pero la moneda que no falte. Lo he podido ver hoy realizando una de las actividades más interesantes de las que se pueden hacer en los alrededores de Tokyo, en concreto me refiero a la llamada ruta Daibutsu, un camino por zona boscosa en los alrededores de Kamakura (a una hora en tren desde Tokyo) en el que vas encontrando diversos templos y santuarios. Si encima acompaña el buen tiempo puedes decir que la jornada sale perfecta, y eso es justamente lo que nos ha pasado. El recorrido acaba en el templo en el que se encuentra el segundo Buda más grande de Japón, y que da nombre a la ruta, una enorme mole de bronce con 850 toneladas y casi once metros y medio de altura. Siendo interesante la última visita, no es a mi gusto lo mejor de lo que se puede ver, ni siquiera lo más curioso.
Daibutsu
Uno de los puntos intermedios del camino es el santuario sintoísta de Zeniarai-benten, el del Lavado de Dinero, en el que decenas y decenas de personas repiten un rito consistente en introducir billetes y monedas en un cestillo de mimbre y luego con una cazoleta echarles agua de uno de los cursos canalizados de agua que recorre el lugar. Eso supone, es lo que creen, que tendrán éxito económico. Vamos que alguno que yo me sé igual al oír eso del “lavado de dinero” se tiraría horas y horas limpiando y blanqueando. Claro que puede que no le dejen salir de Soto del Real o directamente prefiera Suiza y la ingeniería financiera.
Al principio de la ruta pasamos por el templo de Shokozan-Tokeiji que es el templo en el que se acogía a las aspirantes a ser divorciadas y donde los hombres perdían los privilegios. La historia del lugar se resume a ser un sitio en el que las mujeres obtenían el divorcio tras estar tres años allí, obviamente eso ya no ocurre desde el fin de la era Edo (1603-1867) y hoy no es otra cosa que un punto de visita y un cementerio rodeado de piedras con musgo dentro de un hermoso paraje natural. Buen lugar para reflexionar.

En el cesto un billete y con la cazoleta lavando dinero. No es Suiza es Japón.
Muy interesantes las visitas a los templos de Tsurugaoka Hachiman-gû, sintoísta, y de Kenchô-ji, budista, ambos ya fuera del camino Daibutsu y muy cerca de Kamakura. Del primero me resultó curiosa la zona de ofrendas en la que había una especie de estantería al aire libre con decenas de recipientes, tal vez hechos con tela de saco, pintados de forma exquisita junto a los que había otras ofrendas menos tradicionales como paquetes de aceite de sésamo o de cerveza, vamos, todo un tesoro teniendo en cuenta que aquí una cerveza normal puede costar unos 400-600 yenes (entre 3,5 y 5 euros). Del segundo templo destacaría la extensión, ya que es uno de los cinco budistas más grandes del país. Advierto que cuando hablo de entrar a un templo me refiero a entrar al recinto en el que hay varios edificios (templos, santuarios u otras dependencias), es como si entráramos a un monasterio románico y tuviera en su recinto ocho o nueve iglesias de distinto tamaño.
El paseo por las calles de la ciudad de Kamakura tuvo una interesante parada en un restaurante coreano y una leve visita a la playa local, era como estar en Benidorn pero con la muchachada japonesa alrededor aplaudiendo en un concierto o vete tú a saber qué podrían estar tramando en la oscuridad de una noche que no mucho más tarde nos veía entrar en Tokyo con ganas de descansar y de seguir preparando más aventuras.

 

1 comentario:

  1. Comparto los comentarios acerca de tu muy interesante y amena guia de viaje....es un placer leerlo y ya tengo ganas del proximo dia..es como si estuvieramos alli. Besos

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