| Siempre con la escuela pública |
Nikko
es muy bonico. Ahora, tras la tontería del día, podéis seguir leyendo si
queréis. A un par de horas aproximadamente de Tokyo (trasbordo incluido) se
encuentra la pequeña ciudad de Nikko, uno de los principales centro turísticos
japoneses. Esta localidad, que roza los cien mil habitantes y que fue capital nipona, tiene una
tradición histórica que pasa, sobre todo, por ser la tumba de Tokugawa Ieyasu
(el apellido aquí se pone delante) que fue el gran señor feudal del Japón del
siglo XVII y que, con el título de Shogun, acumuló poderes superiores al del
propio emperador. No fue hasta 1868 cuando la familia Tokugawa dejó de ser la
más poderosa.
La
historia se mezcla con la naturaleza porque los templos se sitúan entre enormes
árboles y montañas que incluso superan los dos mil metros. Sin embargo, Nikko
es un parque temático porque los turistas se agolpan en la puerta de sus
edificios y hacen que sus senderos a veces tengan más concurrencia que algunas
de las calles céntricas de la capital, en ese sentido es una Santillana del Mar
o un San Gimigniano.
Sus
tres templos más importantes son los de Toshogu Shrine, Futarasan Shrine y
Rinnoji, el último contiene los tres budas más grandes de madera del país, sin
embargo no pudimos verlos puesto que estaba cerrado. El primero es un recinto enorme,
repleto de edificios de madera, con la tumba de Ieyasu, con un pequeño gato
durmiente esculpido en una piedra que a los japoneses parece impresionarles
mucho pero que a mí no me impresionó nada, también hay un gran salón cuyo techo
está decorado con un dragón que cuando un monje golpea entre sí dos palos el
eco dicen que contiene el rugido del animal (he de decir que hay que tener
bastante imaginación auditiva para percatarse y yo no la debo tener) cierto es
que la sala es realmente hermosa y decorada de forma intensa, de hecho cuentan
que su hermosura era tal que para evitar el enfado de los dioses, que nunca han debido llevar bien que
los humanos hicieran cosas tan bellas como sus obras, se colocó una columna al revés y así evitar
la perfección. También podemos ver en la sala de culto y en sus puertas
pinturas de dragones y de un kirin que es un animal mitológico mitad jirafa y
mitad dragón. Dicen que aparecerá cuando haya paz en el mundo, mientras tanto
da nombre a una conocida marca de cerveza local. Vamos que la paz solo se logra
bebiendo cerveza, o si bebes mucha cerveza acabarás viendo un kirin.
| Dragones por todos los sitios |
| Una pagoda "rascacielos" |
Podría
contar más cosas de esta visita, especialmente desde el punto de vista
artístico, iconográfico, histórico y demás, pero no es plan de aburrir. Además
después decidimos irnos hacia la montaña, en concreto a Chuzenji ko, para ello
hubo que tomar un autobús, bastante caro por cierto, que serpenteando entre las
nubes y la carretera nos dejó en un pueblo de montaña cercano a un lago (cuando
aparece la palabra o fin de palabra ko
es que hay un lago de por medio). Visitamos unas conocidas cascadas, las de
Kegono-taki de unos 100 metros de caída rodeadas de verde por todos los lados.
Olor a montaña y a naturaleza. Después vuelta al hotel y a descansar que
Hirosima y un viaje de varios trasbordos esperan.
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