martes, 23 de agosto de 2011

Lo mejor, lo peor

Lisboa quedó más activa de lo que la saludé a mi entrada, entonces la calma reinaba en casi todas sus calles en día de fiesta a pesar de actividades deportivas y culturales. Ayer, lunes, la ciudad empezaba a moverse, especialmente en la parte baja de la Avenida de la Liberdade, junto a Rossío, en las calles de la Prata o Aurea, junto a la Plaça do Municipio... Hoy la ciudad se movía a golpe de acelerador y de ojeadores de escaparates. De bancos que empezaban a despertarse de un agosto que, como las finanzas del país, se ha tornado demasiado gris.

Lo que más me gustó de este viaje lisboeta:
-Ciudad Puzzle. Eso es Lisboa, un lugar formado por muchos lugares, por muchas piezas casi sin contacto pero que conforman un cuadro especial. El Baixo no sería nada sin el Chiado, Alfama no sería igual sin la zona del Castelo, Pombal no tendría valor sin la avenida que le une a Rossío. Pero cada pieza tiene un encanto por sí misma. Patear Lisboa es patear muchas Lisboas.

Una pieza del puzzle desde uno de los miradores

-La comida. Pescado como en pocos sitios, el bacalao es un escándalo, dulces exactacmente igual. Ponerse ante un simple plato de sardinas o ante el más sofisticado de los dulces es un lujo al alcance de todo el mundo en la capital portuguesa... y si se acompaña de un buen vino mejor.
-La Torre de Belem. Porque la añoraba, porque quería conocerla por dentro, porque vigila la ciudad y hace frente al enemigo que llega desde el Atlántico. Por sus esferas manuelinas y sus remates recordando a los árabes y a Marrakech. Es el más conocido de los símbolos arquitectónicos de Lisboa aunque no es el mejor, pero es que la tengo cariño.

Lo que menos me ha gustado:
¡Aquí podría vivir gente! (y así en muchos sitios)
-Tener fama de decadente es un punto, pero llevar la decadencia como señal de identidad es un vicio. Muchas casas en mal estado, edificios pésimamente conservados y muchos de ellos vacíos lo que hace que algunos grupos políticos y ciudadanos pidan con insistencia que se utilicen. Lisboa necesita que su eterna decadencia no se convierta en heridas permanentes en las rúas.
-El transporte es necesario para vivir en una ciudad como Lisboa pero es caro. La crisis ha hecho que los precios hayan subido aún más pero 2.85 por un billete de tranvía me parece excesivo, al igual que 1.75 por uno de autobús. Cierto es que hay combinados que lo hacen más barato pero un billete sencillo no puede ser sencillamente un atraco.
-Si eres andarín las cosa se pone complicada. Con las cuestas ya se cuenta ¡y son muchas! que las siete colinas dan mucho desí... pero los adoquines y mosaicos de calzada y aceras además de ser ya de por sí incómodos, muchas veces están levantados y parece que el mantenimiento brilla por su ausencia. Además los semáforos tardan muy poco en cerrarse. La vida del peatón es muy mejorable en Lisboa.

Moito Obrigado, bacalao.

El dueño del establecimiento sudaba enfadado ante los apagones, algún utensilio eléctrico tendría que hacer contacto y generaba que los plomos saltaran y todo el restaurante se quedara sin luz. Así hasta siete veces. El señor se acercó a los clientes y nos pidió disculpas. Movía la cabeza de un lado a otro, contrariado, defraúdado con la técnica. Pero más tarde llegó con el plato: Bacalao con patatas fritas y cebollita tierna. Se desacía en la boca. Se volvió a ir la luz y a oscuras el bacalao sabe igual de rico. Afortunadamente al señor se le olvidó que antes había pedido sopa... mucho mejor el olvido porque la cantidad era más que suficiente para la despedida gastronómica y más teniendo en cuenta que había comido entrantes y me faltaba el postre. Me metí una ración de Baba do Camelo. Punto y final con los ojos haciendo chirivitas tras la cena y la jarra de medio litro de vino verde.

Concierto en la Avenida de la Liberdade

Antes concierto. Música de viento con batería haciendo versiones de jazz, de bandas sonoras o interpretando composiciones propias. Fue en la Avenida, junto al monumento de los caídos en la Gran Guerra. Sonó hasta la musiquilla de El Equipo A y de El Coche Fantástico. Volver a la infancia en Lisboa, como un fado que añora tiempos pasados.
La mañana del lunes la dediqué al último paseo. Pasé por el mercado de San Pablo que estaba casi desierto, pocos puestos y todos de fruta con lo que me hubiera gustado ver los de pescao. Claro que ya eran las once de la mañana y el pescao ya estaba vendido... como en el viaje.

domingo, 21 de agosto de 2011

De Bollywood al Fado

Plaza de Figueira con un tranvía en primer término
Amalia Rodrígues fue una fadista portuguesa y es una de las glorias nacionales del país. Ella cantaba los fados como nadie y se puede decir que puso las normas de cómo interpretarlos. Hoy estuve en los jardines que llevan su nombre, que no son otra cosa que un pequenho apartado dentro de los de Eduardo VII situados junto a la Plaça Marqués de Pombal. Desde allí se puede ver una maravilloso panorama de Lisboa en el que la Avenida de la Liberdade parece un tobogán que muere en el Tejo que queda al fondo.
Hoy disfruto de la última jornada completa en la ciudad puesto que manhana regreso a la realidad de Madrid y lo hago como siempre: pateando y parándome, disfrutando pausadamente del instante. Pasé por la plaça de la Alegría en el que había un diminuto mercado de artesanía, en uno de los cuatro puestecillos que había sonaba fado. Curioso un fado, generalmente tristón y melancólico, en la Alegría.

Vista de Lisboa desde el Parque Eduardo VII.

Fui al Baixo, la zona más turística en donde hice las compras que tenía previsto parándome en algunos rincones otrora desapercibidos, vi por tecera vez a un joven disfrazado de payaso tirando de su perro en busca de un lugar donde hacer malabares. Le vi triste, es un payaso triste que cuando interpreta da algo de lástima. Su cara está pintada a trozos y descolorida como si fuera la chaqueta de aquel payaso al que el detergente le ponía en ridículo ante otro companhero que usaba uno mejor (eso decía el anuncio).
El color lo pone Bollywood, que ayer por la noche me tragué una peli entera del género que tanto furor hace en La India. La pusieron dentro de unas jornadas que llaman "Lisboa en la rua" y diréis qué hacía yo tragándome casi tres horitas de película previsible, de mala calidad, en versión original y con subtítulos en portugués. Lo primero es que el lugar elegido es un sitio mágico dentro de la ciudad: bajo el arco de Augusta que es la entrada principal a la Plaça do Comerço, lo segundo era que los comentarios de algunas parejas espanholas que había a mi alrededor eran mejores que la propia proyección, lo tercero es que la famosa empresa de muebles que los vende a trocitos para que tú los montes puso unas cómodas butacas de plástico con un colorido cojín y se estaba de muerte sintiendo la brisa del Tajo... y, por último, porque me gustaba el cojín y pensé que igual te lo dejaban llevar. Error. Al acabar la función (sin aplausos, por cierto) un maromo que parecía un armario empotrado se dedicó a vigiliar si había alguien llevándose los cojines y pasito a pasito los iba guardando en una caja para evitar hurtos.
Hoy espero tener más suerte (con el espectáculo porque en lo relativo a lo del cojín renuncio) y en un par de horitas iré a ver un concierto en plena avenida. Después quiero hacer la despedida gastronómica y ya le he echado el vistazo a un par de sitios interesantes y a buen precio, y que además están abiertos en domingo.

sábado, 20 de agosto de 2011

Lisboa gris, natural y dulce.

Para mis padres en el mundo solo hay dos países: Spain y "lo demás". Supongo que, al contrario de lo habitual, estarán contentos de que esté en "lo demás" sabiendo la que hay montada en Madrid y sabiendo también qué iba a estar haciendo allí. Cuando estoy en "lo demás" una de las cosas que más me gusta es que me pregunten por determinados sitios, calles, locales, monumentos,... al menos a mi me genera la sensación de que no parezco un turista de los habituales. De hecho para llegar al ciber en el que estoy he cruzado una de las calles de restaurantes típicos destinados al público extranjero y ninguno de los encargados de arrimar el ascua a su sardina (estando donde estoy buen ejemplo eh!) se ha dirigido a mi: me verán pobre? un zumbado solitario? obviamente lo de ir con uno mismo ayudará en pasar desapercibido de cara a ese tipo de negocios.
Hoy Lisboa estaba gris, otonhal diría yo, buena temperatura pero amenazando lluvia y cumpliendo las amenazas de vez en cuando. Lo bueno es que a mi me ha pillado en el Jardín Botánico, bueno en uno de los tres jardines botánicos que tiene la ciudad, y que te pille la lluvia bajo los grandes árboles es sinónimo de pasear entre paraguas naturales. Eché la manhana en el jardín, situado junto al museo de historia natural, que tiene cuatro hectáreas llenas de sorpresas, tranquilas sorpresas dentro de la tranquila ciudad. Un mariposario ha completado la visita natural, puesto que viendo como estaba el cielo decidí permanecer para hacer pic-nic bien resguardado de la lluvia. He vuelto al fiambre, al tomate y al queso (eso sí queso del país) y a la fruta que tantas hambres quitaron en Italia hace unas semanas.

Un trocito del Jardín Botánico

Después fui a una de esos café-pastelería que salpican la ciudad. Muchos evocan al mundo de las letras con detalles o imágenes recordando a autores como Eça de Queiroz o Fernando Pessoa, como si por allí se hubieran celebrado tertulias o se hubieran escrito líneas maestras para los lusoparlantes. Chocolate y té me empujaron de nuevo al paseo: tocó el Barrio Alto y Chiado. Barrios del XIX con calles más ordenadas y rectas que Alfama, barrios de moda en los que las cámaras cuelgan de manos y pescuezos, en los que la música moderna ejerce de mosaico auditivo con silencios. Lisboa ciudad de silencios. El Barrio Alto más tranquilo desemboca cerca del Largo do Chiado mucho más bullicioso, con el traqueteo de los coches cuando sus neumáticos rozan los adoquines irregulares de las calzadas. La estatua de Pessoa, sentado, con el desasosiego de aquel al que nunca dejan en paz porque las fotografías llueven sobre su imagen. Dice mi guía que Lisboa es un rompecabezas, no es mala la comparación. Hoy puse dos o tres piezas más al puzzle que me llevaré el lunes a Madrid.
Después cumplí una de las tradiciones: complar el atlas del país, el atlas escolar con el destaque de Portugal que me tuvo un buen rato anonadado. Hay gente que me ha expresado que no entiende la razón de mi colección ya que todos los mapas son iguales. Pero no es así, cada atlas de cada país es un mundo distinto porque cada uno expresa el mismo mundo pero alrededor del país en el que se vende, en el que se comercializa el libro sobre todo si es para escolares.

Ayer me encontré de sopetón con un concierto de un grupo con mucho instrumento de viento, en plan música de los gitanos rumanos o eslavos. Pero haciendo versiones de jazz, rock (hasta de Los Ramones!). Después al cine de verano, tumbado en plena plaza de Rossío en primera fila. Hoy hay más cosas al aire libre, aunque supongo que dependerá de las condiciones climatológicas. Veremos si aguanta la noche.


viernes, 19 de agosto de 2011

Los barrios y sus gentes

Palabras de Saramago
Decía Saramago que su Lisboa era la de los barrios humildes y aunque acabó viviendo en sitios de mejor nivel económico el recuerdo de la ciudad era el recuerdo de cuando era joven.
Santa Apolonia es un barrio en el que acaba una línea de metro, pero que creo que no siempre llega porque a veces suspenden el tránsito hasta allí. Además tiene una estación fluvial y una de tren. Algunos vecinos están un poco enfadados porque la entrada a la estación ferroviaria que da a la zona más alejada del río está cerrada. Quien me conoce bien sabe que me he sentido identificado con los de Santa Apolonia.
También cerca del barrio hay dos museos: el del agua y el Nacional del Azulejo, he ido a los dos y, especialmente el segundo, me ha parecido una pasada. Realiza un recorrido por la historia de la tradición azulejera portuguesa y presenta los disenhos más interesantes. Desde el inicio de la Edad Moderna hasta el momento actual se analizan las transformaciones estéticas en los azulejos. El museo está situado en un antiguo Monasterio, el de Madre de Deus, lo cual hace que el edificio ya de por sí sea un encantador lugar de visita.
Después de los Museos hice lo que más me gusta: pasear por los barrios, algunos de ellos verdaderamente insignificantes para los turistas, pero en ellos me siento muy cómodo y si no hago fotos con personas (salvo alguna excepción) es, básicamente, por vergüenza o para salvaguardar el derecho a la imagen de los afectados. Había trabajadores de la construcción echándose la siesta en plena calle cuando a las 12 más apretaba el sol, ninhos (crianças) paseando y que me miraban como a un extranho ser que había aterrizado en su barrio... aunque la gran mayoría de las calles estaban vacías. De barrio en barrio llegué a Alfama.
Baco hecho con azulejos
...Y sus calles me acogieron con la decadencia, me metí en su laberinto y sentí el placer de perderse porque te quieres perder. Rincones con la hermosura de una piel que no se cuída, ropa tendida,... el trazado de sus ruas, sus escalinatas, recovecos, arcos... hacen de Alfama el alma de Lisboa.
Bajé hacia el extremo del barrio pegado al Tejo y me encontré con la Casa dos Bicos, ahora en reforma puesto que va a ser la sede de la Fundación Saramago, y junto a ella el olivo que lo recuerda, sus palabras, creo que sus cenizas y un libro del portugués prodigioso que alguien se llevará dejando otro. Maravilloso.
Escena en Alfama
Leo con estupor unas declaraciones de la Presidenta de mi Comunidad Autónoma. Qué hubiera pensado don José de las palabras de Esperanza Aguirre oponiendo catolicismo y marxismo? Esa individua demuestra con sus palabras una falta de conocimientos que hace más ridículo el oficio de político. Nadie le ha dicho que el liberalismo, que tanto defiende, creció en el norte de Europa gracias a la decadencia del catolicismo tras el éxito luterano? Un Lutero que, por cierto, criticaba entre otras cosas los vicios de la jerarquía católica (y poco cambian las cosas). Yo tenía un profesor, mi mejor profesor, que una vez dijo en clase que Jesucristo había sido el mayor comunista de la historia. Obviamente además del valor provocativo de las palabras había detrás un concepto: el de igualdad. Seguramente Saramago y Marx criticarían a Esperanza Aguirre, pero lo más duro para ella es que Jesucristo no la perdonará.
Ayer cumplí el deseo antojadizo de comer arroz, y no me equivoqué. El arroz al pulpo del restaurante Dos Arcos es extraordinario. Servido en una cazuela se mantiene caliente, porque la cantidad: dos buenas raciones, lo necesita. Hoy toca comida casera, hice la compra en el super.

jueves, 18 de agosto de 2011

Pena, penita, Pena... (el Palacio)

Palacio da Pena con su mezcla de estilos da un poco de pena
Palacio Nacional
Día muy activo el de hoy. Decidí que fuera la jornada de Simtra y ha sido así. Era otro antojo, en este caso espinita clavada, que tenía. He venido varias veces a Portugal pero en ningún caso fui a uno de los sitios de mayor impacto turístico del país. Simtra tiene dos palacios que la gente confunde (la gente y hasta las guías): el Palacio Nacional que está en el centro del pueblo y es del siglo XVI y que se asienta sobre restos más antiguos y el Palacio Nacional da Pena que también está en Simtra y que es ese tan famoso que combina diversos estilos arquitectónicos, pero que está construido totalmente en el siglo XIX. Una muy buena amiga me dijo hace poco que para ella era un sitio que no había que perderse pero que es una aberración. Y razón no le falta porque desde el punto de vista artístico es una auténtica excentricidad que solamente está al alcance de los poderosos, en ese caso el de los reyes portugueses del XIX. Un ejemplo de arquitectura romántica en el que el pasado se recupera a base de copiar estilos, eso sí, de una forma bastante armónica. Os podéis imaginar la de turistas que por allí había, prácticamente teníamos que ir en fila india por las diversas estancias. A mi lo que más me ha gustado ha sido, sin duda, el exterior porque los jardines del Palacio (el de la Pena) juegan a domesticar la naturaleza y lo consiguen, pero al visitante le envuelve en un escenario repleto de diversas especies arbóreas, con caprichos rocosos diversos y con lugares en los que las vistas son espectaculares. Eso sí, mucha cuesta arriba y cuesta abajo, voy a echar unos gemelos que para sí los quisieran algunos deportistas profesionales.
Después de ver los dos palacios, fui al Castelo dos Mouros que se encuentra junto al Palacio da Pena, en lo alto de un cerro. Esta construcción medieval hecha por los musulmanes en su período en la península Ibérica tenía la función de atalaya defensiva de Lisboa (como fue Madrid de Toledo) pero también de control costero ya que se ve bastante bien la costa Atlántica.
Azulejos del Palacio da Pena
Volví a Lisboa y aproveché para ir a la catedral, ver unas cuantas Iglesias (ya que no estoy en Madrid, cumplo con la institución jejejeje) y paseíto por el barrio de Alfama que intentaré explorar mejor otro día.
Y ahora a cumplir lo que ayer no pude: el arroz. El caso es que anoche opté por un buen sitio, ofrecían arroz como plato del día pero cuando llegué ya se había acabado. Me conformé con una dorada con brócoli que estaba de muerte, y es que aquí eso de cocinar el pescado lo llevan muy bien.
Ya he visto otro sitio para hoy, algo más caro pero que me parece que va a ver como se cumple el antojo ayer prohibido.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Sobre lo antiguo y lo moderno

He dedicado el día a conocer los dos museos que más me interesaba conocer de la visita a Lisboa, y como la jornada parecía calurosa he acertado de pleno, puesto que la mayoría de los espacios museísticos tienen en común servicios limpios y temperatura fresca.
El primero en caer no era en sí un museo, básicamente es una fundación en la que hay un museo, un centro de arte moderno y zona para exposiciones temporales. Además los edificios están dentro uno de los descubrimientos de este viaje: un precioso parque que de haberlo conocido hubiera sido mi salón comedor de hoy. Se trata de la Fundación Calouste Gulbekian. El caballero que da nombre a la citada entidad fue uno de esos ricachones que hicieron gran fortuna gracias al petróleo. Inglés de origen armenio, decidó venirse a Portugal durante la II Guerra Mundial y mucho le debió gustar esto porque aquí se quedó, y como era un millonario pero con sensibilidad hacia las artes decidió crear la fundación y llegar a un acuerdo con el estado luso. El caso es que te puedes pasar el día viendo su museo en el que aparecen un montón de obras de diverso estilo, aunque bien ordenadas: me encantaron las miradas bien pintadas por Van Eyck, Rembrandt, Rubens, Manet y Monet; los paisajes venecianos de Guardi, un mar en tespestad de Turner, un relieve asirio, una estatua funeraria de madera policromada de la XI dinastia egipcia y un torso griego. Vamos un revoltijo de arte diverso y antiguo.
Después entré en la exposición temporal Fronteiras. Me pareció interesantísima: fotografías y documentos videográficos que son radiografías de la situación actual en África. Imágenes duras y críticas de autores diversos con escenarios como Mali, República Sudafricana, Libia, o el Chad.
Una de esas fotografías críticas de las que os hablo. Hablan de petróleo cuando se necesita agua.
Finalmente, la fundación me ofreció la posibilidad de ver arte moderno, vamos directamente contemporáneo en su mayoría de autores portugueses. Y aparece siempre la misma reflexión: o pienso que pienso poco para intentar comprender lo que pensó el autor cuando decidió hacer la obra o pienso que da igual lo que piense porque el autor piensa que su creatividad es tan abstracta como el arte que produce. Sigo sin saber qué pensar.
Con el interrogante encima de la cabeza di un buen paseito por el parque de la fundación, repleto de sombras y césped, con alguna obra artística (contemporánea) adornando el panorama.
San Pedro (Zurbarán) junto a un vestido con la cara de Mao
Pintemos una taza de váter y hagamos arte
Después me largué al Museo de Arte Antiguo y de nuevo pintura, en gran medida bastante mediocre, pero con alguna cosa interesante: Zurbarán y Murillo (por aquello del sabor patrio) y especialmente El Bosco del que hay tres obras en el museo (si bien alguna gracias a colaboración con otras entidades). Entonces te planteas qué pensarían sus contemporáneos al ver sus obras. No sé yo si llegarían a reflexiones como la arriba descrita cuando me enfrento a buena parte del arte actual. Además en el museo había mucha porcelana china (que para eso los portugueses andaron por aquellas tierras de oriente), muebles y objetos religiosos como la famosa Custodia de Belem. Muy original una iniciativa que consistía en intercalar obras contemporáneas, algunas obtenidas gracias al reciclaje, junto a obras de varios siglos anteriores.
Al salir del museo paseo de los míos por algunas calles casi anónimas, buscando algún local de comidas que me aleje de las rutas turísticas (como el de ayer en el que cené un bacalao extraordinario con una sopita deliciosa por siete euros y medio, cerveza incluída).
Hoy tengo antojo de arroz y, como ayer, intentaré llevarlo a cabo. No tardaré mucho en cenar, que aquí se cena antes y estoy con una ensalada, además mi siguiente día será el de la visita de Simtra y quiero empezar tempranito la jornada.

martes, 16 de agosto de 2011

Historia del cerco de Lisboa

La Torre de Belem desde abajo
Hace bastante tiempo, casi una década, me leí el libro de Saramago "Historia del cerco de Lisboa". Como casi todo lo que leo de Saramago me encandiló. La portada del libro tenía una fotografía de la Torre de Belem y sin saber el porqué me enamoré de la torre. Obviamente pasar por Lisboa y no verla es casi un delito. Por eso cuando vine anteriormente a la ciudad era una de mis prioridades, sin embargo al llegar al pie del edificio cerraron las puertas y me tuve que conformar con ver a "mi amada" desde abajo, con el disgusto en el cuerpo por no poder entrar en ella ("entrar en ella", ha quedado un poco guarrete teniendo en cuenta que hablo de un amor). Al volver a la capital de Portugal tenía antojo de torre (ayer era de sardinas) y hoy cumplí el deseo de conocerla por dentro. Esbelta estaba ella en la ladera del Tajo, vigilando ya el Atlántico, guardando a la ciudad de ataques. Saramago en su libro nos presenta a un personaje que cambia la historia de Lisboa solo poniendo un no en vez de un sí. No sé si la torre sabrá algo de ello, pero lo que está claro es que el propio Saramago estaría encantado con que el no a muchas cosas cambiara la historia de todos, o al menos la de muchos.
Tranvía que baja (y sube)
Plaza del Municipio, con el Pelourinho
Hoy la ciudad ha hablado más que ayer, es cierto que he ido de turista cultureta ya que, además de la torre, fui al Monasterio de los Jerónimos (obra de arte del estilo Manuelino), al Museo Arqueológico de Lisboa, al Museo de los Carruajes, al Castelo de San Jorge y tras un paseito aparqué mi pompis en un banco frente a la portada de la Seo, la Catedral. Como os decía en estos sitios la ciudad hablaba mucho, obviamente se hacía políglota para intentar comprender a todos los que de fuera la estamos pisando, no sé si incomodando en demasía. Eso sí, a veces callaba como ayer y te deja que te pierdas, mientras tanto se ríe puesto que perderse, o confundirse de calle, en Lisboa tiene bastante peligro, y no hablo por que te vayan a atracar o cosas por el estilo, no, hablo por las cuestas. Lisboa es un subibaja constante, menos mal que los tranvías trepan clavando sus ruedas entre los adoquines. Pero si lo intentas a pie puedes acabar acordándote del ser humano al que se le ocurrió que había que defenderse de los demás subiéndose a lo alto de los cerros.
Hablaba ayer, y antes, de antojos. Pues tengo otro: comer bacalao. Os puedo asegurar que en lo que me queda de noche me quito otra nueva espina (que hablando de pescado la expresión viene perfecta).
Seguiremos informando

Ciudad tranquila, ciudad muda

(Debo de haber dado con el ordenador malo puesto que no aparecen ni las tildes, ni la famosa letra tipica de nuestro idioma y ni siquiera he podido subir fotos. Lo siento)
Cuando sali de casa me entro antojo de sardinas. Por fortuna el sitio de destino es Lisboa con lo cual deduje que no lo tendria dificil. El viaje fue muy tranquilo, un pelin de retraso en el avion y ninguna incidencia. Sin embargo, a la llegada la ciudad ya me tenia preparada la primera sorpresa. Yo me habia estudiado los transportes desde el aeropuerto al hotel en el que estoy hospedado y todo iba perfecto hasta que pregunte a la joven que atendia en la oficina de informacion al turista que hay en el mismo aerodromo: el centro de Lisboa estaba cortado porque hoy, precisamente hoy, acaba la Vuelta Ciclista a Portugal y lo hace recorriendo las calles principales de la capital lusa. Consegui encontrar un autobus de linea que me dejara bien situado y luego, a traves del metro, logre acercarme al hotel. El paseo me sirvio para ver a la "serpiente multicolor" por las ruas lisboetas.
El Hotel tiene cuatro estrellas, pero no las tiene... me explico, en Spain tendria tres y media o simplemente tres, pero para un ser acostumbrado a cosas mas bien modestas el Executive Madrid parece un palacete indio. Tras colocar mis pertenencias sali a hacer lo que me gusta que no es otra cosa que patear la city, escanearla que queda mejor. Y eso hice.
La Avenida Liberdade es la arteria principal, nace en la Plaza del Marques de Pombal (cerca de mi Hotel) y muere practicamente en la Plaza de Rossio, alma de Lisboa, que conecta con la Plaça de Comerço que es una desembocadura en la desembocadura y es que ese rincon lisboeta, de los mas conocidos y en el que se encuentran algunos ministerios, el Tajo es como una avenida en el lado sur. Una especie de embarcadero sirve para que la gente se siente, tome fotografias, se beba una cerveza o se lie unos canutos mirando al rio que se quiere convertir en Oceano. Ni siquiera en Mar, que el Tajo es mucho Tajo.
Despues vino parte del barrio alto, y ahi el primero de los miradores en el que aparco: el mirador de Don Pedro. Y recorro esas calles, decadentes como es Lisboa, con casas que quisieron ser mucho y se quedaron en poco, sin apenas gente.
Lisboa esta en calma, por mucho que la vuelta haya acabado hoy, aunque los turistas paseen como siempre por sus puntos mas visitados, eso son anecdotas en un dia feriado. La ciudad esta en silencio. De hecho me quite los cascos y deje de escuchar a los Barricada y me puse a escuchar Lisboa y conforme subia escaleras camino del barrio alto sus calles enmudecian, se dormian a las siete de la tarde. Vi algun restaurante curioso en las alturas de una de las colinas, pero mi estomago no estaba preparado. Baje de nuevo a la avenida y recorri la parte alta de la arteria donde se agolpan tiendas de lujo (moda, restaurantes, incluso coches). Oi a una espaniola decir a su marido mientras veia un vehiculo de 40.000 euros "no es tan caro, dime quien no tiene en el banco, hoy dia, cuarenta mil euros?" me dieron ganas de decirla "seniora es usted una obscena". Obviamente, con esos locales caros deduje rapido que no es el lugar mas recomendable para cenar y, por eso, baje de nuevo hacia Rossio y alli hice realidad mi antojo de diez horas antes. Sardinas asadas (con patatas y ensalada) y una buena cerveza fresca, rematadas con un te, ha sido mi cena.
Ahora paseito final para bajar la cena y descanso en el primer dia luso en esta ciudad a la que le han quitado la voz, espero que sea solo por hoy y que la dichosa intervencion no la haya dejado muda.

domingo, 14 de agosto de 2011

Camino a la nariz Ibérica

Plano de los barrios lisboetas
Llevaba ya un tiempo con la idea de escaparme en solitario, de hacer un retiro no muy largo (que lo de la vida social y en sociedad me encanta) pero lo suficiente para desaparecer del verano madrileño totalmente cubierto por las actividades del JMJ. Como quise cuadrar el tema económico, el tiempo, la lejanía, el idioma y las ganas me decidí por Lisboa, capital de una Portugal que sufre como nadie los efectos de eso que llaman crisis y que, cada vez más, pienso que es una estrategia fielmente planeada para los ricos tengan más y los pobres estén más jodidos. El caso es que me escapo a Lisboa y me la imagino con la luz de sus atardeceres de siempre, y con su olor a estuario del Tajo. Con el estilo manuelino y las pastelerías. Con los tranvías trepando hacia el Castelo de San Jorge y la Torre de Belem vigilante.
Me imagino un país con sensación de haber participado en un casting de rehenes, en el que los atracadores van pasando uno detrás de otro: te suben un 15 por ciento el transporte, te quitan la mitad de la paga de Navidad, te multiplican por cuatro el IVA del gas y la electricidad... y todo para tapar agujeros y pagar créditos... ¡y a esto le llaman rescate!
No sé cómo estará Lisboa, si sentada y melancólica escuchando un fado, o empuñando claveles con la Grândola Vila Morena de fondo.

domingo, 9 de enero de 2011

Lo mejor y lo peor

Como ya viene siendo costumbre os paso a destacar los aspectos mejores y peores del viaje.
Lo mejor
Panorámica de Famagusta (Magusa)
Además de las extraordinaria compañía de dos grandes viajeras como Ana y Rosa, lo que más me gustó ha sido lo siguiente:
- Nikosia y Famagusta. La primera porque su historia la hace especial y a ella se repone, la capital es una ciudad activa y con interesantes lugares y que te invita a vivir experiencias diversas. Los recorridos por el interior de su muralla veneciana merecen paradas en edificios y rincones muy recomendables, además los intentos de recuperar algunos barrios cercanos a la "línea verde" pueden hacer la ciudad muy agradable al viajero y al residente. Famagusta es una hermosa huella del pasado que impresiona a cualquiera, no se entendería una visita a Chipre sin conocerla.

Señalización de recorrido de interés en Nikosia

- Troodos. La naturaleza, la montaña y la cultura tienen en Troodos el mejor exponente del país. Caminar por la montaña, ir en bici, recorrer bosques de la forma más tranquila posible (por lo menos en esta época) son ejemplos de un paraíso natural en el que, además, hay pueblos que mezclan el buen gusto con la tradición y unos monasterios ortodoxos de la Edad Media de altísimo valor artístico avalados por la UNESCO y por las miradas de los visitantes.

- La gente. Nos hemos encontrado con un trato excepcional tanto en hoteles, restaurantes, o en la misma calle. El chipriota (de nacimiento o adopción) es abierto y acojedor. El mejor DNI de cualquier buen mediterráneo.

Lo peor

Bidones que son frontera entre Nikosia sur y la tierra de nadie
Junto con esa manía británica de conducir por la izquierda y que no estaría mal que ya nos pusiéramos de acuerdo y todos fuéramos por el mismo lado, el que sea, pero por el mismo, os dejo lo que para mi ha sido lo peor.
-"La línea verde" que es el nombre de la frontera que parte el país y que se hace patente en la capital, Nikosia (la única ciudad del mundo partida en dos). En un sinsentido que haya opciones de alcanzar un acuerdo que acabe con esta situación que, si no fuera porque detrás hay historias tristes de separación, podría definirse como cómica. Recuerdo como un camarero chipiotra (de padre peruano) nos decía en perfecto castellano que si para recuperar la otra parte del país había que ir a la guerra prefería que las cosas siguieran como están. Lo triste es que ese comentario tan sensato deja intuir que se vislumbran pocas alternativas pacíficas para resolver el conflicto y, por lo tanto, el conformismo es la principal estrategia.
-El sistema de transportes. Muy mal servicio de trasporte público o colectivo, parece que Chipre está hecho solo para los que tienen coche. Una lástima para los bolsillos de muchos y para el encanto de un buen viaje.
-Las condiciones de vida de buena parte de la población inmigrante. Sueldos muy bajos, desarraigo, visión negativa por parte de muchos chipriotas, cuando el país está lleno de filipinas que hacen las tareas domésticas de muchas familias o de otros extranjeros que hacen los trabajos más duros. El mundo es injusto y repleto de desigualdades, una lástima que haya personas que confundan la culpabilidad con las consecuencias y señalen como responsables precisamente a los que menos tienen.


Con estas últimas reflexiones acabo este capítulo del blog. Dado que me gusta, me lo paso bien y sé que hay gente que me sigue, espero continuar blogeando cuando paseo por otros lugares del planeta. Gracias a tod@s aquell@s que me habéis seguido.

Fotografía de un país

Señal de tráfico en Nicosia (I Love Cyprus)
Ya estoy en Madrid. Chipre ya es historia (y presente). Cuando llegué el día 26 no sabía exactamente en qué país me metía ya que el turismo de sol y playa reina en un lugar con graves problemas en su convivencia durante el último medio siglo. Y esos problemas, esas diferencias, esas divisiones ha sido lo que más me ha interesado de un Chipre que se independizó en 1960 tras pertenecer al imperio turco primero y al inglés después. Un país con dos grandes comunidades: la griega ortodoxa y la turca musulmana y que medio convivieron hasta mediados de los 60 organizándose políticamente en un estado admitiendo las diferencias y las competencias diversificadas. En esos años la figura de Makarios III dirigía un estado que había tenido que admitir su negativa a la einosis (unión con Grecia) y al taksim (unión con Turquía). Esa negativa formal da la sensación que no era real. En 1974 la intervención militar griega, apoyada por la CIA, primero y la ocupación turca del norte después, han dado al lugar una situación curiosa y, para mi, indignante; un país aceptado internacionalmente que siente que el norte está ocupado ilegalmente por Turquía quien a su vez es el único país que acepta la legalidad de ese norte como país independiente (República Turca del Norte de Chipre).
Todo este lío histórico en el presente se transforma en un sur plenamente reconocido como miembro de la UE y que tiene en el turismo su principal fuente de ingresos, y un un norte dependiente de Turquía con la sensación de estar por debajo económicamente y en infraestructuras que sus "vecinos" sureños. Sin embargo, el paso de griegos, romanos, fenicios, musulmanes, turcos, británicos... han dejado en la isla innumerables restos que hacen de ella un ejemplo de huella poliédrica del pasado. Esa riqueza cultural es la que debería servir para romper barreras en vez de para crearlas y ahí deberían aferrarse los chipriotas, alejarse de injerencias externas y pensar en el valor adquirido durante tantos siglos.
Pero es complicado. La diferencia norte-sur puede ser insalvable si no hay intención de superarla. Buena culpa de ello tiene la religión y los vaivenes políticos internacionales: Grecia y Turquía son aliados de EEUU en la OTAN. El caso es que las rupturas de mediados de los 60 y del 74 han ido configurando dos realidades. Ya hablaba de las sensaciones económicas, pero también aparecen las realidades sociales y es que la Chipre turca parece más homogénea aunque la "colonización" turca haya dado más privilegios a los llegados desde Turquía y genera cierto malestar en los turcochipriotas de toda la vida, la Chipre griega sin embargo tiene unos altos índices de inmigración y ahí sí que encontramos una clara división social entre locales e inmigrantes poco cualificados: especialmente gente de Bangladesh, India y Filipinas. También hay gente proveniente de Rusia, Rumanía o Bulgaria, pero parece que tanto la aceptación como la inversión de estos grupos nacionales es muy superior a la de los primeros. Y con esa distribución la isla (me centro en el sur) vive casi sin tener en cuenta a los más desfavorecidos: sistema sanitario mixto, alarmante déficit en los transportes públicos, salarios muy bajos,... y encima la tensión social era patente en algunos casos ya que vimos una manifestación de tinte ultranacionalista en Larnaca y escuchamos algunos comentarios críticos con la población extranjera. Sin embargo, esa población parece fundamental para algunos sectores económicos como el de los servicios y en especial el del turismo del que viven muchos chipriotas y especialmente ciudades como Larnaca y Paphos. Y es que el país se convierte en una colonia estacional de los británicos durante el verano que encuentran un lugar que pertenece a la Commonwealth con sol y playa, en donde mucha gente habla inglés y se conduce por la izquierda, y en donde los que allí viven (y eso lo comprobamos en primera persona) te saben tratar bien, con respeto y buenas formas.

viernes, 7 de enero de 2011

Vistazo desde el ultimo dia

Hoy es el ultimo dia de estancia en Chipre. Anoche llegamos de nuevo a Larnaca y empezamos la recta final de un viaje muy interesante. En las ultimas horas nos hemos dedicado a hacer las tipicas compras, pasear y descansar antes del agotador regreso que  nos tendra toda la noche de aeropuerto en aeropuerto. Echando un vistazo a los ultimos dias, en los que apenas he podido contactar con vosotros ya que en Troodos era muy complicado encontrar un sitio abierto, os hare un pequenio resumen de experiencias vividas y sitios visitados.
Lugar donde se supone que nacio Afrodita
Os comentaba que habiamos alquilado un coche en Paphos y lo tuvimos hasta anoche, bueno en realidad aun lo tenemos puesto que el empleado de AVIS no ha venido a por el al hotel, os decia que aqui se va a la inglesa, es decir por la izquierda y con el volante en el lado derecho, todo complicado al menos para mi, sobre todo en ciudad donde se te hace muy raro y, en mi caso, estresante conducir. Pero bueno, prueba superada.
En Paphos vimos lo que llaman el Valle de los Reyes, nada que ver con Egipto ya que son unas tumbas excavadas en el subsuelo por los fenicios, merecen la pena pero nosotros las vimos de pasada ya que empezo a llover. Nos fuimos bordeando la costa para llegar a lo que llaman Petra Tou Romiou o el lugar donde se cree que nacio Afrodita. Es una roca junto al mar, cerca de una playa donde mucha gente ha hecho corazones con las piedras.

Quien ocupara este corazon?

Despues fuimos a la montania, concretamete a la region de Troodos y nos hospedamos en un hotelito de Platres. El dia 4 fuimos a ver monasterios, algunos de ellos destacados por sus frescos medievales por la UNESCO. El primero que visitamos fue el de Kykko (que no es precisamente de los importantes artisticamente) tiene el valor de haber sido el lugar del que fue Abad Makarios III, un curioso personaje que dirigio Chipre desde 1960 hasta 1977. Tiene tanto peso su figura que han colocado junto a su tumba (cercana al monasterio) una inmensa estatua.
La gran estatua de Makarios III
Entre los dias 4 y 5 vimos los monasterios de Kalopanagiotis, Kakopetria, Galata, Asinou y Pelendri; asi como un maravilloso bosque de cedros.
El bosque de cedros
Ayer salimos hacia Limassol, la gran ciudad portuaria del pais. Era dia de Reyes, la Epifania, lo que aqui es considerada como una de las fiestas mas importantes. El centro de la ciudad estaba repleto de coches aparcados encimas de las aceras, ya se hacia una procesion por el mar. A mi personalmente me intereso mas bien poco, dimos un paseo por un lugar que no me parecio bonito, algo sucio, aburrido y como a las dos horas de llegar muerto y cerrado. Lo que mas me gusto fue un muro con graffitis bastante bien logrados.


Monasterio en Kakopetria
 
Graffiti en Limassol
Cerca de Limassol si nos encontramos con unas ruinas romanas de primer nivel, concretamente Kouriom, destaca el teatro romano con capacidad para 3000 personas y que esta junto al mar, supone una de las fotos tipicas del pais. Ademas un par de casas romanas con algunos mosaicos bien logrados dan al conjunto, bien cuidado y senializado, un valor bastante alto.

 
Teatro de Kouriom (Junto a Limassol
De las cercanias de Limassol nos vinimos anoche a Larnaca, casi 90 km y unas cuantas vueltas a la ciudad que estaba mas animosa que de costumbre, y es que nos costo encontrar hotel. Aunque al final dimos con unos apartamento muy majos y centricos. Aqui me he dedicado a pasear y tomar cervecita fresca (Calsberg y Keo las mas habituales), mientras ves a la gente metida en los coches circular por una ciudad con calles estrechas y que se ha convertido en un atasco casi permanente. Las chicas van a lo Victoria Beckham, muchos chicos con un estilo sport desenfadado y con media barba haciendo de lo tipico habitual. Vimos los ultimos rayos del sol desde la  playa donde las tonalidades moradas de las nubes nos dijeron adios de parte del dia chipriota.
Ahora nos prepararemos para cenar algo e irnos al aeropuerto, lo proximo que escriba ya sera desde Spain. Alli os vere.

miércoles, 5 de enero de 2011

Paseando por las alturas y por la izquierda

Estamos en la región de Troodos, la mas montañosa del país. Aquí los pueblos están casi deshabitados, especialmente a partir de las cinco de la tarde cuando anochece. Pocos sitios para comer, muchos hoteles cerrados. Aquí llegamos antesdeayer en un Ford fiesta que alquilamos en PAphos. La historia del alquiler merecería un capítulo aparte, me centrare en contaos que aquí se va como en Londres: por la izquierda y con el volante cambiado, un lío que se resuelve con prudencia y gracias al poco trafico. Nos hemos dedicado a ver monasterios ortodoxos protegidos por la UNESCO con pinturas religiosas realmente estupendas, también vimos la tumba de Makarios III, líder religioso y político del país en los 60 y 70. la naturaleza es protagonista en un lugar donde los amantes de la bici de montania y el senderismo tienen su paraíso particular. Hemos visto peculiares zonas arbóreas como un bosque de cedros.
Mañana iremos a Limassol a ver ruinas y las podremos comparar con las villas romanas y tumbas fenicias subterráneas que vimos en Paphos, cerca de allí también estuvimos junto a la roca pegada al mar donde la leyenda dice que nació Afrodita. Pero eso fue hace dos y tres días, parece la prehistoria de este viaje en el que cada día hay cien historias nuevas.

domingo, 2 de enero de 2011

De Chipr-India a Benidorm

La frontera fotografiada de "extrangis" el dia 1 de enero
Ayer salimos de Nicosia. Pensabamos que iba a ser facil ir de una capital a una ciudad importante por su poder turistico. A pesar de ser dia uno nos habian asegurado que a las doce de la maniana saldrian un autobus en direccion a Paphos, por eso nos levantamos con cierta tranquilidad, e incluso dimos un paseo para decir adios a la Nicosia grecochipriota. A las once volvimos al hotel y nos dirigimos hacia la "estacion" de autobuses. Las comillas estan perfectamente puestas.
No estaba muy claro el lugar desde el que partiria el autobus, pero junto a nosotros dos chicos (uno indio y otro posiblemente local) hacian espera para intentar recorrer nuestra misma ruta. Tambien nos acompaniaba una chica de unas  primaveras que esperaba otro autobus. La chica, india del Punjab, rapidamente empezo a hablar con nosotros, especialmente con Ana, cuya fluidez linguistica esta a prueba de bombas, y poco a poco empezamos a tomar confianza: nos conto que iba a ver a unos tios que vivian a unos diez kilometros de Nicosia en una granja de pollos, que era la segunda vez que iba a verles, que ella trabajaba de interna en una casa de una familia griega, supimos que ya estaba prometida con un electricista indio de 22 anios que solamente habia visto por fotos, tambien nos dijo que tenia familia en Valencia, de vez en cuando se levantaba a buscar informacion sobre nuestro autobus y nos obsequiaba con una sonrisa de esas abiertas y sinceras que ponen las chicas con rasgos indios. Hubo un momento en el que desaparecio porque su autobus iba a salir en poco tiempo. Nosotros mientras empezabamos a dudar si iba a llegar el nuestro. Nuestros posibles acompaniantes tambien empezaban a desesperarse y las informaciones que nos daban en esa especie de intercambiador en superficie que llaman estacion eran escasas y contradictorias: la caseta donde tenian que informarnos permanecia cerrada, solamente algunos viejos nos decian algo pero no sabiamos de quien nos teniamos que fiar... que si no hay por ser el primer dia del anio, que si sale pero de una plaza que esta por alli, que si viene en un rato... Llegaron las doce y pasaron las doce y el autobus no llego. A todo esto la chica india estaba en una situacion parecida, su bus no salia. Los que ibamos a Paphos empezamos a barajar opciones, en nuestro caso una posibilidad era la de alquilar un coche, claro que teniamos claro que de hacerlo llevariamos a la chica con su familia: un taxi le costaria 20 euros y su sueldo al mes era de 210 (siete euros al dia). El indio que esperaba con nosotros dijo que conocia a un amigo que le podia proporcionar un contacto para llevarnos, que si nos ibamos el y nosotros tres podriamos compartir gastos. Vino el contacto y nos ofrecio llevarnos por 70 euros. Dijimos que si pero le pedimos que llevara a la chica con nosotros y pasara por la granja de pollos de sus tios. Se lo penso, pero acabo aceptando. Y ahi empezo nuestra historia de anio nuevo.
Una de las pintadas de Nicosia
El chofer pakistiani, a su lado el chico indio, detras nosotros tres y la chica india con la que los gestos y miradas de afecto instantaneo hacian magico el momento, especialmente con Ana a la que abrazaba. La chica nos ensenio un crucifijo que llevaba, nos comento que su jefa se lo habia regalado y aunque no crecia en el lo llevaba, vamos que da la sensacion que contratar a una no cristiana para que limpie la casa se convirtio tambien en un ejercicio de evangelizacion. Nos perdimos. Ella realmente no sabia el camino y lo mas curioso es que los dos chicos que iban delante se lo tomaron con excepcional sentido del humor, siempre de buen rollo, haciendo bromas, charlando con nosotros, contando sus historias: uno electricista que hacia de chofer de forma excepcional para sacarse unas pelas, el otro trabajaba solo en una granja junto a Paphos y tenia que volver de sus dos dias de fiesta para que su jefe le diera instrucciones. Nos hablaron de sus condiciones de vida, pesimas por supuesto.
Tras dar vueltas durante mas de una hora llegamos a la granja de pollos, y si os dijera que por un momento estuve en la India os lo tendriais que creer. Nos recibio la familia de la chica, nos dio un zumo primero, de comer despues... y risas y fotos.

El odeon y el faro de Paphos
Nos fuimos con la imagen de la sonrisa de la chica en todas nuestras retinas. Los cinco: tres espanioles, un pakistani y un indio camino a Paphos en un coche destartalado. Y llegamos tras casi dos horas. Habia que buscar hotel, nos costo tiempo y dinero. Al final dimos con uno que es una mezcla de hotel de lujo con ridiculez ya que han intentado reconstruir el mundo de los romanos a base de pinturas en la pared de dioses y escenitas clasicas: todo el hotel pintado, mi habitacion sigue oliendo a pintura (o al menos eso me parece). En la puerta nos despedimos de nuestros dos amigos con un apreton de manos y sabiendo que ellos que no se conocian se habian hecho amiguetes y que sus respectivos paises no se tragan te haces la reflexion de lo absurdo que es el mundo y las decisiones de unos pocos que afectan a muchos. A mi se me ocurrio meter en un coche a tres chipriotas del norte y a otros del sur, darles capacidad de decision e igual encontraban la solucion a este pais "partio" como el corazon de la cancion de Alejandro Sanz.

Puesta de sol en Paphos
Hoy nos dedicamos a hacer vida de Inserso, Paphos es un Benidorm aunque con menos edificios de altura que la ciudad alicantina, sin Terra Mitica pero con ruinas: un par de casas romanas con unos extraordinarios mosaicos, un odeon, iglesia recordando el paso de San Pablo por estos lares, catacumbas... El paseito por la playa rodeando complejos hoteleros fue un lujo porque el sol nos dio tras un par de dias con el cielo encapotado. Ademas hemos podido comer pescado, aunque nos ha costado alquilar un coche... maniana lo intentaremos por la maniana antes de irnos a la zona del interior donde hay media montania y asi cambiamos el paisaje de los hoteles por bosques y monasterios. Si puedo (que dependera de la tecnica) os lo contare. 

sábado, 1 de enero de 2011

Historias de Nochevieja (Please, keep your distance!)

Grafiti en una de las casas olvidadas junto al limite de las dos Nikosias.
Son casi la una de la madrugada en Chipre, una hora menos en Spain. Aqui ya es 2011. Alli el nuevo anio roza su nacimiento. Y nosotros aqui, en esta ciudad extrania y compleja. Nos tiramos un buen rato paseando, sin rumbo, acercandonos a los barrios cercanos a la frontera. Algunas zonas extremadamente nuevas, con casitas cuidadas de fachadas blancas con toques azules, y con parte de piedra. Junto a ellas portadas de talleres en desuso, o directamente edificios olvidados. Aprovechando la caminata veiamos posibles opciones de restaurante para poder cenar, casi todo estaba cerrado, pero vimos uno que nos llamo la atencion, se llamaba Berlin 2 y en su puerta habia carteles que hacian referencia a la capital alemana otrora sede del horrible muro, en el restaurante de Nikosia aparecia el nombre del Chek point Charlie, ese famoso cruce fronterizo entre las zonas sovietica y americana del Berlin dividido. Quisimos entrar pero nos dijeron que no, que estaba cerrado, que solamente los familiares iban a entrar a cenar. Al salir nos fijamos en un edificio que se vislumbraba al fondo del callejon, entre una especie de barrera cutre hecha con maderas y sacos terreros. En el edificio destacaban en azul las letras UN (Naciones Unidas), nos acercamos... Ana la primera y de repente de una torreta casi invisible, totalmente oscurecida, sale un militar que nos ensenia el fusil, lo cruza en su pecho y con voz firme nos dice "Please, keep your distance!". Dimos la vuelta con la sensacion de que las fronteras son ridiculas y si son de juguete mas. Unos sacos terreros, dos maderas y tres alambres conformaban esa linea artificial, junto a ella algunos comercios alternativos, edificios sin vida y hasta un hotel de lujo. Mantuvimos la distancia, no podia ser de otra forma. Y fuimos buscando mas lugares donde se pudiera observar esta ilogica situacion. Vimos a los soldados de la ONU jugando al futbolin junto a unos ridiculos puntos de seguridad que me recordaban a la forma de separar los corrales del pueblo de mi madre en La Mancha.
Los tres seguimos el paseo y nos dabamos cuenta de que cenar iba a ser dificil. A todo esto las calles estaban casi desiertas, solamente se veian a filipinas y chicos de Bangladesh que por aqui son legion, las primeras chicas de la casa, los segundos chicos para todo. Hoy tendrian muchos de ellos el dia libre y por la calle andaban sin saber que hacer. Nosotros casi como ellos, pero lejos de la familia por decision propia y no por los avatares economicos.
Bailes de primeros de Enero
Se acercaba la hora de la cena. Primer intento: restaurante asiatico. Intento fallado puesto que lo estaban cerrando. Segundo intento: restaurante de comida rapida. Intento fallado puesto que tambien lo estaban cerrando. Quedaba poco mas y lo de ir al dichoso sitio ese americano de las hamburguesas nos seducia mas bien poco. Tercer intento: restaurante mexicano. Acierto. Alli cenamos, en un sitio llamado Azteca, con musica latina de fondo y comiendo burritos, fajitas y bebiendo cerveza. Entre los cristales veiamos pasear a las filipinas y a los de Bangladesh... vete tu a saber en donde acabarian cenando.
Despues de la cena fuimos hacia donde se iban a concentrar los locales para celebrar el cambio de anio, junto a la muralla. Alli eramos los unicos turistas, no los unicos extranjeros puesto que la mayoria eran los de Bangladesh y las de Filipinas, Chipriotas muy pocos. En el cielo encapotado de la noche nicosiana los fuegos artificiales, al fondo del espacio al aire libre un escenario con una pareja que cantaba, algo asi como si un Bustamante local y una Chenoa local dieran un concierto de celebracion. Nosotros aprovechamos para las llamadas de rigor a nuestras familias. Tanto a Ana como a Rosa las preguntaron si habiamos tomado uvas, a mi no lo que demuestra que mis padres se acordaron de que solamente en Spain se comen el ultimo dia de diciembre.
Empezo a llover, no mucho pero lo suficiente para decidir volver al hotel, maniana cargaremos con las mochilas destino a Paphos, junto al mar. Feliz inicio de 2011.