martes, 16 de agosto de 2011

Ciudad tranquila, ciudad muda

(Debo de haber dado con el ordenador malo puesto que no aparecen ni las tildes, ni la famosa letra tipica de nuestro idioma y ni siquiera he podido subir fotos. Lo siento)
Cuando sali de casa me entro antojo de sardinas. Por fortuna el sitio de destino es Lisboa con lo cual deduje que no lo tendria dificil. El viaje fue muy tranquilo, un pelin de retraso en el avion y ninguna incidencia. Sin embargo, a la llegada la ciudad ya me tenia preparada la primera sorpresa. Yo me habia estudiado los transportes desde el aeropuerto al hotel en el que estoy hospedado y todo iba perfecto hasta que pregunte a la joven que atendia en la oficina de informacion al turista que hay en el mismo aerodromo: el centro de Lisboa estaba cortado porque hoy, precisamente hoy, acaba la Vuelta Ciclista a Portugal y lo hace recorriendo las calles principales de la capital lusa. Consegui encontrar un autobus de linea que me dejara bien situado y luego, a traves del metro, logre acercarme al hotel. El paseo me sirvio para ver a la "serpiente multicolor" por las ruas lisboetas.
El Hotel tiene cuatro estrellas, pero no las tiene... me explico, en Spain tendria tres y media o simplemente tres, pero para un ser acostumbrado a cosas mas bien modestas el Executive Madrid parece un palacete indio. Tras colocar mis pertenencias sali a hacer lo que me gusta que no es otra cosa que patear la city, escanearla que queda mejor. Y eso hice.
La Avenida Liberdade es la arteria principal, nace en la Plaza del Marques de Pombal (cerca de mi Hotel) y muere practicamente en la Plaza de Rossio, alma de Lisboa, que conecta con la Plaça de Comerço que es una desembocadura en la desembocadura y es que ese rincon lisboeta, de los mas conocidos y en el que se encuentran algunos ministerios, el Tajo es como una avenida en el lado sur. Una especie de embarcadero sirve para que la gente se siente, tome fotografias, se beba una cerveza o se lie unos canutos mirando al rio que se quiere convertir en Oceano. Ni siquiera en Mar, que el Tajo es mucho Tajo.
Despues vino parte del barrio alto, y ahi el primero de los miradores en el que aparco: el mirador de Don Pedro. Y recorro esas calles, decadentes como es Lisboa, con casas que quisieron ser mucho y se quedaron en poco, sin apenas gente.
Lisboa esta en calma, por mucho que la vuelta haya acabado hoy, aunque los turistas paseen como siempre por sus puntos mas visitados, eso son anecdotas en un dia feriado. La ciudad esta en silencio. De hecho me quite los cascos y deje de escuchar a los Barricada y me puse a escuchar Lisboa y conforme subia escaleras camino del barrio alto sus calles enmudecian, se dormian a las siete de la tarde. Vi algun restaurante curioso en las alturas de una de las colinas, pero mi estomago no estaba preparado. Baje de nuevo a la avenida y recorri la parte alta de la arteria donde se agolpan tiendas de lujo (moda, restaurantes, incluso coches). Oi a una espaniola decir a su marido mientras veia un vehiculo de 40.000 euros "no es tan caro, dime quien no tiene en el banco, hoy dia, cuarenta mil euros?" me dieron ganas de decirla "seniora es usted una obscena". Obviamente, con esos locales caros deduje rapido que no es el lugar mas recomendable para cenar y, por eso, baje de nuevo hacia Rossio y alli hice realidad mi antojo de diez horas antes. Sardinas asadas (con patatas y ensalada) y una buena cerveza fresca, rematadas con un te, ha sido mi cena.
Ahora paseito final para bajar la cena y descanso en el primer dia luso en esta ciudad a la que le han quitado la voz, espero que sea solo por hoy y que la dichosa intervencion no la haya dejado muda.

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