| Palabras de Saramago |
Santa Apolonia es un barrio en el que acaba una línea de metro, pero que creo que no siempre llega porque a veces suspenden el tránsito hasta allí. Además tiene una estación fluvial y una de tren. Algunos vecinos están un poco enfadados porque la entrada a la estación ferroviaria que da a la zona más alejada del río está cerrada. Quien me conoce bien sabe que me he sentido identificado con los de Santa Apolonia.
También cerca del barrio hay dos museos: el del agua y el Nacional del Azulejo, he ido a los dos y, especialmente el segundo, me ha parecido una pasada. Realiza un recorrido por la historia de la tradición azulejera portuguesa y presenta los disenhos más interesantes. Desde el inicio de la Edad Moderna hasta el momento actual se analizan las transformaciones estéticas en los azulejos. El museo está situado en un antiguo Monasterio, el de Madre de Deus, lo cual hace que el edificio ya de por sí sea un encantador lugar de visita.
Después de los Museos hice lo que más me gusta: pasear por los barrios, algunos de ellos verdaderamente insignificantes para los turistas, pero en ellos me siento muy cómodo y si no hago fotos con personas (salvo alguna excepción) es, básicamente, por vergüenza o para salvaguardar el derecho a la imagen de los afectados. Había trabajadores de la construcción echándose la siesta en plena calle cuando a las 12 más apretaba el sol, ninhos (crianças) paseando y que me miraban como a un extranho ser que había aterrizado en su barrio... aunque la gran mayoría de las calles estaban vacías. De barrio en barrio llegué a Alfama.
| Baco hecho con azulejos |
Bajé hacia el extremo del barrio pegado al Tejo y me encontré con la Casa dos Bicos, ahora en reforma puesto que va a ser la sede de la Fundación Saramago, y junto a ella el olivo que lo recuerda, sus palabras, creo que sus cenizas y un libro del portugués prodigioso que alguien se llevará dejando otro. Maravilloso.
| Escena en Alfama |
Ayer cumplí el deseo antojadizo de comer arroz, y no me equivoqué. El arroz al pulpo del restaurante Dos Arcos es extraordinario. Servido en una cazuela se mantiene caliente, porque la cantidad: dos buenas raciones, lo necesita. Hoy toca comida casera, hice la compra en el super.
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