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| Palacio da Pena con su mezcla de estilos da un poco de pena |
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| Palacio Nacional |
Día muy activo el de hoy. Decidí que fuera la jornada de Simtra y ha sido así. Era otro antojo, en este caso espinita clavada, que tenía. He venido varias veces a Portugal pero en ningún caso fui a uno de los sitios de mayor impacto turístico del país. Simtra tiene dos palacios que la gente confunde (la gente y hasta las guías): el Palacio Nacional que está en el centro del pueblo y es del siglo XVI y que se asienta sobre restos más antiguos y el Palacio Nacional da Pena que también está en Simtra y que es ese tan famoso que combina diversos estilos arquitectónicos, pero que está construido totalmente en el siglo XIX. Una muy buena amiga me dijo hace poco que para ella era un sitio que no había que perderse pero que es una aberración. Y razón no le falta porque desde el punto de vista artístico es una auténtica excentricidad que solamente está al alcance de los poderosos, en ese caso el de los reyes portugueses del XIX. Un ejemplo de arquitectura romántica en el que el pasado se recupera a base de copiar estilos, eso sí, de una forma bastante armónica. Os podéis imaginar la de turistas que por allí había, prácticamente teníamos que ir en fila india por las diversas estancias. A mi lo que más me ha gustado ha sido, sin duda, el exterior porque los jardines del Palacio (el de la Pena) juegan a domesticar la naturaleza y lo consiguen, pero al visitante le envuelve en un escenario repleto de diversas especies arbóreas, con caprichos rocosos diversos y con lugares en los que las vistas son espectaculares. Eso sí, mucha cuesta arriba y cuesta abajo, voy a echar unos gemelos que para sí los quisieran algunos deportistas profesionales.
Después de ver los dos palacios, fui al Castelo dos Mouros que se encuentra junto al Palacio da Pena, en lo alto de un cerro. Esta construcción medieval hecha por los musulmanes en su período en la península Ibérica tenía la función de atalaya defensiva de Lisboa (como fue Madrid de Toledo) pero también de control costero ya que se ve bastante bien la costa Atlántica.
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| Azulejos del Palacio da Pena |
Volví a Lisboa y aproveché para ir a la catedral, ver unas cuantas Iglesias (ya que no estoy en Madrid, cumplo con la institución jejejeje) y paseíto por el barrio de Alfama que intentaré explorar mejor otro día.
Y ahora a cumplir lo que ayer no pude: el arroz. El caso es que anoche opté por un buen sitio, ofrecían arroz como plato del día pero cuando llegué ya se había acabado. Me conformé con una dorada con brócoli que estaba de muerte, y es que aquí eso de cocinar el pescado lo llevan muy bien.
Ya he visto otro sitio para hoy, algo más caro pero que me parece que va a ver como se cumple el antojo ayer prohibido.
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