domingo, 9 de enero de 2011

Lo mejor y lo peor

Como ya viene siendo costumbre os paso a destacar los aspectos mejores y peores del viaje.
Lo mejor
Panorámica de Famagusta (Magusa)
Además de las extraordinaria compañía de dos grandes viajeras como Ana y Rosa, lo que más me gustó ha sido lo siguiente:
- Nikosia y Famagusta. La primera porque su historia la hace especial y a ella se repone, la capital es una ciudad activa y con interesantes lugares y que te invita a vivir experiencias diversas. Los recorridos por el interior de su muralla veneciana merecen paradas en edificios y rincones muy recomendables, además los intentos de recuperar algunos barrios cercanos a la "línea verde" pueden hacer la ciudad muy agradable al viajero y al residente. Famagusta es una hermosa huella del pasado que impresiona a cualquiera, no se entendería una visita a Chipre sin conocerla.

Señalización de recorrido de interés en Nikosia

- Troodos. La naturaleza, la montaña y la cultura tienen en Troodos el mejor exponente del país. Caminar por la montaña, ir en bici, recorrer bosques de la forma más tranquila posible (por lo menos en esta época) son ejemplos de un paraíso natural en el que, además, hay pueblos que mezclan el buen gusto con la tradición y unos monasterios ortodoxos de la Edad Media de altísimo valor artístico avalados por la UNESCO y por las miradas de los visitantes.

- La gente. Nos hemos encontrado con un trato excepcional tanto en hoteles, restaurantes, o en la misma calle. El chipriota (de nacimiento o adopción) es abierto y acojedor. El mejor DNI de cualquier buen mediterráneo.

Lo peor

Bidones que son frontera entre Nikosia sur y la tierra de nadie
Junto con esa manía británica de conducir por la izquierda y que no estaría mal que ya nos pusiéramos de acuerdo y todos fuéramos por el mismo lado, el que sea, pero por el mismo, os dejo lo que para mi ha sido lo peor.
-"La línea verde" que es el nombre de la frontera que parte el país y que se hace patente en la capital, Nikosia (la única ciudad del mundo partida en dos). En un sinsentido que haya opciones de alcanzar un acuerdo que acabe con esta situación que, si no fuera porque detrás hay historias tristes de separación, podría definirse como cómica. Recuerdo como un camarero chipiotra (de padre peruano) nos decía en perfecto castellano que si para recuperar la otra parte del país había que ir a la guerra prefería que las cosas siguieran como están. Lo triste es que ese comentario tan sensato deja intuir que se vislumbran pocas alternativas pacíficas para resolver el conflicto y, por lo tanto, el conformismo es la principal estrategia.
-El sistema de transportes. Muy mal servicio de trasporte público o colectivo, parece que Chipre está hecho solo para los que tienen coche. Una lástima para los bolsillos de muchos y para el encanto de un buen viaje.
-Las condiciones de vida de buena parte de la población inmigrante. Sueldos muy bajos, desarraigo, visión negativa por parte de muchos chipriotas, cuando el país está lleno de filipinas que hacen las tareas domésticas de muchas familias o de otros extranjeros que hacen los trabajos más duros. El mundo es injusto y repleto de desigualdades, una lástima que haya personas que confundan la culpabilidad con las consecuencias y señalen como responsables precisamente a los que menos tienen.


Con estas últimas reflexiones acabo este capítulo del blog. Dado que me gusta, me lo paso bien y sé que hay gente que me sigue, espero continuar blogeando cuando paseo por otros lugares del planeta. Gracias a tod@s aquell@s que me habéis seguido.

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