Vuelvo a mi actividad blogera ya que junto a Petra intente contaos esto pero se nos fue la luz en plena actividad informatica, ademas los precios eran tan altos que no merecia la pena intentarlo de nuevo.Ahora mismo estoy en Madaba, lugar que Ana y yo ya conocemos ya que aqui estuvimos en los inicios del viaje. Sin embargo, Susana no lo conoce y hemos parado aqui como centro de operaciones para intentar ir al Mar Muerto y tener a tiro de piedra a Amman. Estos ultimos dias han sido los que nos han llevado a los lugares mas turisticos del pais, y posiblemente los mas impresionantes.
El Wadi Rum es el desierto, pero no solo es el desierto. Las rocas que lo puntean, las formas que lo adornan lo convierten en un lugar especial, en el que dormir (nosotros lo hicimos a la interperie) es un regalo, especialmente si vienes del calor de Aqaba y si quieres ver las estrellas. En Wadi Rum vimos puentes que la naturaleza se invento, setas de piedra, mastodonticas montanias sacadas de cuentos... en Wadi Rum me imagine a Lawrence de Arabia galopando con su camello hacia conquistas imposibles. En Wadi Rum te sientes un turista mas en manos de unos beduinos que saben perfectamente donde esta el negocio: en sus todoterrenos y en sus jaimas, en la promesa de amaneceres y atardeceres impresionantes,..
Pero luego queda Petra... y entonces la naturaleza se simbiotiza con la accion humana, los navateos y los romanos (especialmente los primeros) se aliaron con aquella e hicieron una verdadera obra de arte multiplicada por cien, por mil diria yo. El Siq, esa garganta que sale en todas las fotos, es la Gran Via de Petra, su entrada escarpada e impresionante, sus meandros, sus colores de minerales diversos, los restos de arquitectura y escultura, le hacen una galeria de un museo, o el pasillo del mayor de los palacios... casi dos kilometros curva izquierda, curva derecha... mirando a un cielo que se ensenia como puede entre dos paredes infinitas. Despues el Tesoro, un templo imposible y real al mismo tiempo, que se resiste a no ser visto y en los ultimos metros del Siq quiere aparecer como sea, y cuando lo hace deja al visitante con la sensacion de estar viviendo un momento unico. Luego tumbas, teatro, templos,... y asi hasta la ascension al Monasterio, el gran rival del Tesoro que compite en belleza y destreza arquitectonica, escultorica e imaginativa... todo ello salpicado con lo peor de las visitas: las ordas de vendedores ambulantes, de puestecillos en cada rincon ofreciendo postales, piedras, recuerdos de todo tipo, de conductores de burros y camellos que hacen al turista mas facil el recorrido y de ninios, de ninios y ninias que hacen carrera y aprenden a pasos agigantados que su vida dependera, si alguien no lo remedia, del numero de collares que vendan cada dia a los cientos de visitantes que cada jornada se pasean por la ciudad de piedra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario