domingo, 4 de septiembre de 2016

Bangkok, ciudad de ciudades (y III)

Dos colegialas ante "Mirror Nº5" de Ummarin Bupparisi. MOCA.

MOCA es el nombre por el que se conoce al Museo de Arte Contemporáneo de Bangkok, por el que se conoce quien lo conoce, porque intentar ir es una aventura si se piensa que cualquier habitante de la capital tailandesa sabe dónde están las mayores inversiones culturales de la ciudad. Sería impensable preguntar a algún parisino por el Louvre y que no tuviera ni idea de qué es eso, o a algún londinense por el British,... pues en Bangkok sí pasa. Aunque lo del MOCA tiene disculpa porque está en el quinto pino, junto a una maraña de carreteras en obras, totalmente apartado de cualquiera de los centros urbanos y difícilmente accesible si no vas en coche. Los taxistas desconocían qué era eso de museo, qué narices es arte y ya lo de contemporáneo ni os cuento porque al llegar a esa palabra ya se habían bloqueado. La Lonely Planet no solo no ayudaba, al contrario, nos equivocó aún más dejando claro que el redactor no fue al museo o, tal vez lo sigue buscando y publicó una forma de llegar tan ridícula como decir que para ir a Getafe te tienes que bajar en Legazpi. Tuvimos la suerte de dar con un extranjero, posiblemente estadounidense, que intuía algo y con dos tailandeses, tal vez los únicos conocedores del destino, que nos vieron tan despistados que se apiadaron de nosotros e indicaron al taxista cómo llegar. Y llegamos.
Corado Feroci fue un escultor italiano nacido en Florencia, su carrera prometía y en los años 20 fue seleccionado para poner en marcha un proyecto del rey Rama VI para occidentalizar la escultura oficial tailandesa y enseñar arte en la antigua Siam. El caso es que Feroci llegó para quedarse. Durante la II Guerra Mundial, y tras el cambio de bando de los italianos en el 43, temió por su vida porque era posible objetivo de los japoneses, pero el gobierno tailandés le concedió la nacionalidad y le dio un nuevo nombre: Silpa Bhirasri. Tras una breve estancia en su italia natal retornó a Tailandia y hoy es considerado como el padre del arte contemporáneo en el país. La importancia de este hombre, fallecido en 1962, queda patente en el mismo hall de entrada al museo en el que también hay una escultura de Dalí pintando frente a un espejo.
Dalí me pinta en el MOCA.
Tras este apunte biográfico no me quedan ya más narices que explicar un poco qué hay dentro del moderno edificio del MOCA. Obviamente se centra en los autores tailandeses, mayormente pintores aunque también hay escultura, pondré algún nombre aunque los tenéis todos en la web de la institución que aquí os enlazo. Hay algunos que mantienen en sus obras una temática religiosa, con figuras budistas por doquier, tal vez el más conocido sea Chaleomchai Kositpipat. Su pintura no me gusta nada, aunque he de reconocer que la construcción del Templo Blanco de Chiang Rai me impresionó (hablaré de ese templo en otra entrada). También aparecen obras con temática tradicional: escenas de la vida cotidiana o leyendas también entroncadas con la religión.
La pintura tailandesa contemporánea hace paradas en muchas de las corrientes de los dos últimos siglos: toques impresionistas, surrealistas y bastante realismo llegando al hiperrealismo casi fotográfico que a mi es lo que más me gustó (Chairat Sangthong, Pradit Tangprasatwong, Ummarim Bupparisi o Weeresak Sassadee). Muchos autores nuevos parecen romper con  ese toque religioso y tradicional arriba expuesto, pero se mantiene la masculinización del arte: la mujer aparece mucho en el soporte (especialmente enseñando su cuerpo libre de ropa) sin embargo hay que rebuscar para encontrar féminas como autoras (destaco a Lumpu Kausanoa). Estos pintores no sonarán a casi nadie, aunque algunos de ellos han realizado exposiciones fuera del país y no quedan alejados de las corrientes pictóricas más actuales. Vamos, que a quien no le guste no diferenciará mucho una "mierdaca seca" tailandesa de otra de Estados Unidos, por ejemplo. Y viceversa.
"Calummny" de Pratheep Kotchabua. MOCA.

"Dharma Normal Nature" de Chairat Sangthong. MOCA.

"Old man" de Pradit Tangprasatwong. MOCA.

"Dark ness" de Weerasak Sassadee. MOCA.

"Toys in 2008" de Suradej Wallanapraditchai. MOCA.

"Boat Life" de Worasan Supup. MOCA.

"Songkran" de Lumpu Kausanoa. MOCA.

"Two-dimensional village" de Sompong Adulyaraphan. MOCA.
Yo, no sé vosotros,  aquí veo a El Bosco.

La escultura tampoco ha escapado de la tradición en cuanto a la temática y los materiales. Aunque si tengo que destacar una obra es la rompedora "Body Mine Peaceful" de Wachara Prayukam, que presenta a personajes de la historia contemporánea, Pol Pot, Stalin o Hitler, como si fueran marionetas.
"Body mine peaceful" de Wachara Prayukam. MOCA.

"Body mine peaceful" de Wachara Prayukam. MOCA.
Las marionetas son intercambiables: Negro y blanco.

Salir del MOCA es mucho más fácil que llegar porque la única manera de hacerlo es con un taxi que amablemente solicitan desde la puerta del museo los miembros de seguridad. Parece que las obras de alrededor incluyen una parada de BTS, porque el plan actual del museo no solo parece exclusivista en cuanto a su temática (como muchos museos de este tipo), también lo es por su acceso y su precio. 

Interior del Bangkok Art&Culture Center.
Mucho mejor situado que el MOCA, junto a Siam, se encuentra el Bangkok Art & Culture Center que funciona casi como un pequeño centro comercial dedicado al arte y la cultura. Hay tiendas, algún café, librerías,... es un pequeño paraíso del gafapastismo local con muy buen gusto. Suele haber exposiciones, en nuestro caso vimos tres, una de un dibujante que hacía paisajes con grafito, otra sobre el sonido de la electricidad (una mezcla de arte y tecnología con dudoso impacto en el visitante) y otra de arte contemporáneo que en buena medida daba continuidad a lo visto en el MOCA. Tal vez aquí vimos más obras que se salían de lo académico, con cierta crítica social, pero nunca tocando a la figura de su jefe de estado, el rey Bhumibol, que es casi un dios. Incluso algunas composiciones eran una loa casi ridícula al monarca. No solo había pintura o escultura, también había hueco para lo audiovisual y la performance, como la boda de un artista en Chiang Mai con su muñeca hinchable.
Este cocodrilo no muerde, pero da respeto... En el Bangkok A&C Center.
Miradas,

secretos...

y ternura.

Por último, reseño la visita al Museo Nacional, que por muy importante que parezca (y es) tampoco lo conocía el taxista y eso que está en uno de los puntos neurálgicos de la ciudad. Es un conjunto de edificios, algunos de estilo muy tradicional, con obras básicamente religiosas (te hartas a ver Buddas de todos los estilos escultóricos de la historia artística tailandesa) y relacionadas con los reyes. Buena parte del museo está en obras. En lo que está abierto te encuentras alguna sala estilo "almacén" que estará a la espera de que le llegue el turno restaurador.
Una de las salas del Museo Nacional. Bangkok.

La mayoría de las guías apenas hacen referencia a los museos de Bangkok, sin embargo no es una mala opción para aquellos que quieran profundizar en la ciudad y en su contexto. El arte contemporáneo te ayuda a entender muchas de las cosas que pasan en el día a día tailandés y el valor de la transformación social que vive un país tan cerca del exterior gracias al turismo y muy cerca de sí mismo gracias al recuerdo constante de sus costumbres. Además se está fresquito.

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