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| Alumnos mayores (nuestro 2º de Bachillerato) del centro público de Pushkar. |
De los 36 territorios que componen la India (29 estados, 6 territorios de la unión y el que rodea la capital) solo en tres el índice de alfabetización supera el 90%, teniendo en cuenta la gran cantidad de población que tiene el país podemos afirmar que más de uno de cada tres analfabetos adultos del mundo es indio. Por eso, desde hace años los distintos gobiernos han intentado poner en marcha planes para lograr una mejora en esas cifras, en concreto en 2009 se aprobó una ley de educación que buscaba llegar al 100% de matriculación de la población infantil en edad de cursar la enseñanza primaria (de los 6 a los 14 años). Parece que los resultados no han sido los previstos, salvo en estados muy concretos como Kerala, alcanzándose solo el 83% de matriculación. De nuevo la práctica del día a día corrobora las cifras ya que en nuestros innumerables paseos por las calles de ciudades y pueblos en hora escolar (las vacaciones en la India son en Mayo y Junio, los meses de más calor) nos encontramos a muchos niños, y
sobre todo niñas, que no estaban en la escuela y trabajaban, jugaban junto a las cunetas o pedían. Ciudades como Delhi están plagadas de redes de mendicidad infantil.
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| Camino al cole (entre Udaipur y Pushkar) |
Cierto es que la mayoría iban a la escuela, vestidos con uniformes generalmente en tonos azules y con una especie de banda con forma de V en la parte delantera, la mayoría van sonrientes, algunos dormidos, en grupos, paseando o en medios de transporte diversos: rickshaw, furgonetas, autobuses amarillos, tuc-tuc,...
Tuvimos la suerte de poder visitar una escuela, en concreto fue en la ciudad de Pushkar, era una escuela en la que estaban los chicos mayores de la enseñanza primaria y también de secundaria (de 15 a 18 años), era pública y en ella pudimos observar la falta de financiación de este tipo de escuelas, sobre todo en zonas rurales. Estaban en el recreo y los chicos enloquecieron con nuestra visita, los teléfonos y las cámaras de los turistas apuntaban a las caras de los alumnos que sonreían y se colocaban en postura de foto. Nos hicimos retratos con ellos, a alguna chica le costaba ponerse al lado de un extranjero, normal.
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| La "sirena" del cole |
El director, un señor de unos cincuenta años bien trabajados y que hablaba un inglés rudimentario, se acercó a un gong y con un bloque de madera lo golpeó repetidas veces, era la sirena de fin del recreo. Todos corrían a sus clases mirando de reojo a los visitantes. Dejaban su calzado en la puerta de las aulas, que rodeaban el terreno que ocupaba el patio, más parecido a un corral, y se sentaban en el suelo; solo los más mayores tenían mesas y sillas en la clase. Pude contar más de 45 alumnos por cada clase cuyo material era escaso: una mesa para el profesor, la pizarra (artilugio que no cambia donde quiera que vayas) y unas estanterías de obra totalmente vacías.
La falta de inversión en la escuela pública como se ve es un patrón que se repite desgraciadamente de forma muy habitual y hace que muchas familias decidan escolarizar a sus hijos en un centro privado, especialmente en las ciudades, en esos centros se utiliza el inglés, además del hindi, como idioma de enseñanza.
Lo público queda para los más pobres, sobre todo en zonas rurales, y con la ya citada poca inversión se ensanchan aún más las diferencias sociales en un país que parece llevarlas de serie. Ese gasto familiar en lo privado responde a un interés real de muchas familias por lograr una mejor educación para sus hijos, lo que ocurre es que lo que supone económicamente la escuela no está al alcance de la mayoría de la población.
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| Una clase de los más pequeños. |
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| La hora del recreo: los turistas somos la atracción. |
La pobreza llega a la escuela en forma de niños escasamente alimentados, por eso hay un programa en funcionamiento consistente en dar una modesta comida a los más necesitados. Los comedores escolares que tanto han dado que hablar en España en los últimos meses, en la India rural son humildes cocinas junto al patio con dos perolas enormes y decenas de chapati (pan) para mezclar con verdura. Nos escandalizaríamos aquí por las condiciones higiénicas.
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| La cocina del colegio situada en un soportal junto al patio. |
A la enseñanza universitaria apenas accede un 13,5% de las personas en edad de hacerlo, eso supone mucha cantidad dada la población del país, pero un número porcentual muy reducido y que condena a la mayoría de la gente a no poder plantearse unos estudios superiores. Una carrera puede costar muy poco si lo comparamos con nuestro país, alrededor de 300 €, pero si tenemos en cuenta que un ingente número de familias apenas sobrevive con 1 € diario es evidente que las prioridades están en el estómago antes que en cualquier otro sitio. Algo calcado a lo que los gobiernos de los años 60 planteaban: la prioridad era la revolución verde para dar de comer y que no muriera la gente, la sanidad y la educación quedaban por detrás.
La pobreza contrasta con las prestigiosas escuelas universitarias especializadas en tecnología e informática que hay en diversas ciudades del país, destaca especialmente Bangalore, que surten de técnicos a muchas empresas del mundo. Las tiendas especializadas en libros de texto ofrecen especialmente manuales de matemáticas e informática. En el país con más analfabetos del mundo se forman a muchos de los futuros expertos que van a conectar el planeta.
Contrastes.
Un análisis muy interesante de la educación en la India, con la visión de un profesor comprometido con la enseñanza.
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