lunes, 2 de septiembre de 2013

Historias desde un Shinkansen

Una locomotora del "tren bala" japonés o Shinkansen
La extraordinaria red ferroviaria japonesa tiene como protagonista al famoso tren bala, en japonés Shinkansen. En algunos de ellos he tenido la suerte de subir y mientras cruzaba a toda máquina el país me han ido surgiendo ideas e historietas a golpe de locomotora, curiosidades de mi último destino.

El sonido de Japón en verano. Las cigarras japonesas son la banda sonora del día, en cualquier rincón del país con un poco de vegetación: árboles, jardincillos, parques... se manifiestan esos animales que con un "shrri shrri shrri" a veces agobiante, a veces mágico. Es el de los machos que llaman a las hembras, si fueran humanos lo harían a voces o tal vez a base de cánticos de ópera. Para muchos japoneses las cigarras representan los cambios de la vida y de las cosas.

Los baños comunitarios. Sin llegar al placer casi absoluto de los onsen (baños que utilizan el agua caliente que de forma natural sale del subsuelo volcánico) no se queda atrás el obtenido en los baños comunes que hay en muchos ryokanes y hoteles. Entras y te encuentras un vestuario con cestas o casilleros para dejar tu ropa, luego te metes en la zona de baño donde hay varios grifos de ducha con el "teléfono" incluido, eso sí a una baja altura, delante de cada uno de los grifos hay un taburete un un pequeño barreño para que te limpies utilizando jabón y champú, tras enjuagarte convenientemente hay que entrar en el baño, casi una piscina, de agua caliente y allí disfrutas del relax y dejas el cansancio aparcado. Hay que entrar desnudo (nada de bañadores), se debe hacer lo posible por no salpicar y en muchos sitios te dicen que si tienes tatuajes no puedes pasar, la razón es que los tatuajes son seña de identidad de la Yakuza, la mafia japonesa. 

Los vagones femeninos. En las horas punta del metro de Tokio hay vagones exclusivos para mujeres y sus hijos pequeños. La razón es la presencia de "tocones" que aprovechan las aglomeraciones para hacer de las suyas.

Fumar. En muchas calles de las principales ciudades japonesas no se puede fumar, incluso en el suelo de las aceras aparece el cigarro con la señal de prohibido. Las multas por incumplir esa norma puede llegar a los 2.000 yenes, algo así como 16€. Hay lugares específicos para que la gente fume, áreas de fumadores que están en un rincón de algunas calles, fuera de la vista. En ocasiones hay una hora a partir de la cual se puede empezar a fumar, por ejemplo las 20. En los restaurantes el criterio puede depender del dueño, aunque puede haber sitios reservados para fumadores o se puede fumar también a partir de un momento determinado. También en los trenes hay vagones para fumadores. La edad mínima para fumar son los 20 años.

"Kimonas" están.
Los kimonos y los yukatas. Aunque muchas personas piensen que es la ropa tradicional japonesa y que ya no se usa, la verdad no es esa. Lo normal es que los japoneses vistan con ropa occidental pero especialmente en la época festiva se ponen el kimomo. Especial importancia tiene el femenino que para ponérselo casi hay que hacer un curso, de hecho en youtube hay tutoriales al respecto. Fundamental es el cinturón o faja que también tiene su valor simbólico. En verano y para estar por casa es normal utilizar una prenda más sencilla llamada yukata.

Los aseos públicos. No es raro encontrarse en las calles o en los caminos aseos públicos, en ocasiones vemos los occidentales (modernizados con la tecnología y que los convierten en bidé con sus chorretes de agua dirigidos hacia donde convenga) en otras los que directamente son agujeros en el suelo. Pero casi siempre limpios como la patena.

Las máquinas de refresco. Cinco millones de máquinas de refrescos hay en Japón, además de marcas mundialmente conocidas, podemos adquirir té y café frío, zumos de frutas de la zona. El precio suele ser bastante aceptable, inferior al del euro por producto. La necesidad de refrescarse en verano cuando la humedad y el calor hacen estragos demuestran la utilidad de estas instalaciones que se complementan con las muchas fuentes de agua que hay especialmente en la capital y en las grandes ciudades.